El 2013 está por terminar y con él, llegan todos los rituales de fin de año. ¿Cuál es tu preferido?
El
31 de diciembre suenan las campanas y empiezas a correr con tus
maletas, eso sí, con los calzones rojos –para que te no te falte amor y
harta pasión en todo el año venidero-, subes y bajas escaleras y haces
todas las demás supersticiones que más de uno hacemos al marcar el reloj
la medianoche.
La realidad es que, según diversos estudios
científicos, los mitos –donde entran las supersticiones sexuales- pueden
dañar nuestra salud sexual. ¿Por qué? Porque los tomamos como
'ley', como verdad absoluta y por lo tanto, nos impiden ejercer
libremente nuestra sexualidad.
Comencemos por definir qué es una
superstición. Según la Real Academia Española, "es una creencia extraña a
la fe religiosa y contraria a la razón". Es una especie de explicación
mística, mágica, musical a una serie de fenómenos o eventos y sus
relaciones que no logramos entender de otra manera — sino a través del
ilusionismo—.
Esto es justo lo que nos ocurre con el sexo, el amor
y las relaciones humanas en general. Escapan, en muchas ocasiones, a
toda explicación lógica, simplemente suceden.
Muchos de los
rituales de fin de año son una respuesta a esta incertidumbre,
y pensamos que si los llevamos a cabo adquiriremos seguridad en el área
donde somos débiles y — mágicamente —, ocurrirá el milagro del
amor/pasión/entrega. Para muestra, un botón:
- Usar ropa interior de color rojo o un listón rojo amarrado a la cintura.
- Intercambio
de prendas. Se cree que fortalece la relación con nuestra pareja, pues
al canjear una prenda que traigan puesta los destinos estarán ligados
durante todo el año.
- Amarre rojo. Para que una persona
'entregue' su amor, se ata una foto suya con un listón rojo para ponerla
bajo la almohada y dormir así.
- Juego de las sillas.
Para contraer matrimonio, siéntate y párate en cada una de las sillas
del comedor, con cada una de las 12 campanadas del reloj.
- Quien
pase primero. Por extraño que pueda sonar, este ritual es muy famoso en
Francia. Consiste en besar a la primer persona desconocida (del género
que te atraiga) y con esto, aseguras que el amor no falte durante el año
que inicia.
- Champaña "milagrosa". Si ya estás casada(o), mete
tu anillo en una copa de champaña, tómatela, luego saca el anillo y
póntelo. Supuestamente esta es la clave para un matrimonio feliz y en
armonía.
Los rituales en sí, no hacen daño a nadie, el problema es
cuando creemos que con esto, ya no tendremos que hacer más a lo largo
del año. Para qué 'echarle ganas' y ver qué me pasa con la pareja si ya
hice un "amarre", debe llegar solito.
Sin embargo, si tomamos estos rituales como gestos simbólicos, nos podría servir para tomar fuerza e ir por lo que queremos.
Yo
estoy convencida que todo sirve, solo depende de cómo lo usemos. Se
vale que sea a nuestro favor y hacer algo con ellos. Lo que no nos apoya
mucho es darles todo nuestro poder y luego sentarnos a esperar… la
magia la hacemos nosotros.
En el amor, en el sexo y en las relaciones humanas, nada está escrito… la historia la hacemos nosotros.
Las
supersticiones y los rituales pueden ser muy divertidos y forman parte
de nuestra cultura.
Yo hago más de uno cada 31 de diciembre porque, como
diría mi abuela, "nunca está de más".
¡Feliz año nuevo!
CNNMéxico




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