La cantante se muestra indignada con aquellos que no
diferencian su vida personal de la laboral, y afirma que no está todo
el día "haciendo 'twerking'".
Miley Cyrus ha reconocido en una entrevista a The New York Times'
que está muy molesta con el público que no entiende su forma de ganarse
la vida. La cantante ha dejado claro que su profesión y lo que hace
sobre el escenario no tiene nada que ver con su personalidad en la vida privada: "¡No es que me pase todo el día disfrazada de osito y haciendo "twerking" con Robin Thicke!".
La de Nashville, que ha llegado a hacer contonearse incluso delante de Papá Noel, ha afirmado sentirse indignada con la gente que piensa que ella es tal y como se muestra en sus actuaciones: "He oído que estoy obsesionada con el sexo. ¿Nadie sabe lo que es, por ejemplo, el rock and roll? En casi todas las películas hay por lo menos una escena de sexo y todo el mundo sabe que los actores están simplemente representando a un personaje. Eso mismo hago yo, actuar".
Y es que a Miley Cyrus siempre le ha gustado la
interpretación, aunque su personaje en Hannah Montana no era lo que más
le divertía: "Nunca me hizo especial ilusión ser una niña Disney,no era lo que quería. Cuando terminé con la serie Hannah Montana estaba decidida a dar un vuelco a mi imagen y a mi vida. Fui paciente y supe esperar el momento perfecto", ha reconocido ante el diario neoyorquino.



A los famosos, para dar de qué hablar necesitan hacer algo, Miley se muestra así porque sabe que así dará más polémica, y es lo que consigue, que la gente hable de ella y que no se la olvide. Porque, a quién queremos engañar, con su música se la iba a olvidar en seguida. Esto es lo que diferencia a los simples famosos de los artistas. Un artista da de qué hablar y es digno de admiración únicamente por el arte que hace. Somos nosotros los que tenemos que saber diferenciar, y también somos los primeros a los que nos gusta darle a la lengua por todo. NOSOTROS, el público, es el que hace al famoso.
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