El primer presidente negro sudafricano, que estuvo preso 27 años por su defensa de los derechos civiles de la comunidad negra en su país, falleció a los 95 años. "Ahora està descansando, está en paz", declaró el actual presidente Jacob Zuma.
Mandela desafió a la minoría blanca que dirigía al país y su larga
encarcelación por luchar contra las políticas de segregación de su país,
y llamó la atención del mundo contra el sistema del apartheid en
Sudáfrica, lo que lo convirtió en un símbolo de la lucha para llevar la
igualdad racional a su país.
Ganó el Premio Nobel de la Paz en 1993
con el entonces presidente de Sudáfrica, F.W. de Klerk. Un año más tarde
se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica al participar
en la primera elección multirracial.
A pesar de la violencia política crónica de los años previos a la
votación, Sudáfrica logró evitar la guerra civil en su transición del
apartheid a la democracia multipartidista gracias, en buena parte, a la
visión y el liderazgo de Mandela y Klerk.
Representó a una nueva generación de líderes africanos tras romper
con Robert Mugabe de Zimbabwe y con Kenneth Kaunda de Zambia al decir,
antes de su elección, que solo serviría por un periodo presidencial.
El exabogado podía intimidar y desarmar a sus oponentes con su
sonrisa, la cual se convirtió en su marca a nivel internacional. A
donde quiera que fuera se corría rápidamente la voz y en torno a él se
reunían multitudes.
Pasó de ser considerado un terrorista y estar encarcelado a ser un
luchador por los derechos, uno de los pilares de su nación y un hombre
de estado respetado alrededor del mundo.
CNN en Español




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