El telescopio espacial Hubble es la mejor opción para dilucidar si el cometa ISON se desintegró durante su acercamiento con el sol de la semana pasada, dijo el lunes la NASA.
Un par de observatorios solares vieron emerger algo de las cercanías
del sol luego del paso del ISON el jueves de la semana pasada. Pero los
científicos no saben si el punto luminoso corresponde a los restos del
cometa o a lo que queda de su núcleo gélido. En cualquier caso, dicen
que podría ser puro polvo.
En el transcurso de las próximas dos semanas, los científicos
mantendrán una mirada vigilante en busca de cualquier cambio en la
brillantez, lo que podría indicar qué restos quedaron. El Hubble
resolvería las dudas de una vez por todas para mediados de diciembre,
cuando los restos del cometa estén lo bastante lejos del sol para poder
mirarlos con seguridad.
Para los terrícolas, parece que habrá pocas probabilidades de ver lo
que quedó del cometa a simple vista. Sus restos pasarán por su punto más
cercano a la Tierra el 26 de diciembre, pero ese punto se ubica a 64
millones de kilómetros de aquí.
El ISON hacía su primera visita al sistema solar interior, luego de
viajar desde la nube de Oort, en los confines del sistema solar, que es
hogar de innumerables cuerpos helados, en particular de las frías bolas
de polvo y gas que giran en órbita alrededor del sol conocidas como
cometas.
El ISON fue descubierto por astrónomos rusos el año pasado, y desde
el principio se creía que se convertiría en el cometa del siglo por su
brillantez. De hecho, habría maravillado a los espectadores si hubiera
sobrevivido a la furia solar.
La NASA centró su atención en el cometa durante todo el año, y
observó al ISON conforme se acercaba.
Los científicos dudaban que el
cometa sobreviviera a un encuentro tan cercano con el sol, a "solo" 1,17
millones de kilómetros.




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