Una chimpancé huérfana, conocida como Matondo, del centro de rehabilitación instituto Jane Goodall en Tchimpounga, ubicado en la República del Congo, adoptó una serpiente pitón de dos metros.
Los veterinarios del instituto observaron que Matondo tenía una serpiente en sus hombros, colocada como una bufanda. Al principio pensaron que el reptil estaba muerto, pero poco después pudieron ver como el animal se deslizaba por la espalda del chimpancé.
Al poco tiempo que la serpiente comenzó a deslizarse por la espalda de Matondo, ésta la retiro de sus hombros y la puso en su regazo, como si fuera un bebé. Además, protegía a la pitón de otros chimpancés en el recinto.
La serpiente ya fue trasladada a un bosque cercano.




No hay comentarios: