La frontera entre Estados Unidos y Canadá, el límite territorial más largo compartido por dos países, comprende muchos puntos de conexión para facilitar el traslado entre ambas naciones. Se trata de 8891 kilómetros que miran de frente y de espalda a todos los norteamericanos e involucran un total de 21 departamentos. Pero ante esta gran oferta de conexiones, Nik Wallenda optó por el camino menos convencional: el 15 de junio de 2012 caminó 550 metros por una cuerda de cinco centímetros sobre las Cataratas del Niágara para concretar el cruce fronterizo.
El recorrido se extendió durante 25 minutos de tensión nocturna y muestras de asombro por parte del público de ambos países. Los últimos pasos fueron rítmicos y se fundieron con aplausos, abrazos y alegrías. El rey de la soga pisó suelo canadiense, presentó los papeles correspondientes ante los representantes del estado, y declaró que realizó el cruce “para inspirar a la gente alrededor del mundo”.
Ante este monumento a la paciencia y a las agallas, los curiosos se preguntarán: ¿Quién es Nik Wallenda?
No se trata de un aficionado. Nikolas Wallenda es un acróbata temerario, especializado y reconocido por sus grandes hazañas en sogas elevadas, que lleva más de 20 años de carrera en ascenso. Se podría decir que estuvo en la altura desde siempre: Delilah, su madre, también realizaba ‘caminatas en el cielo’, y cuando estuvo embarazada de Nik continuó con su especialidad hasta el sexto mes de gestación.
Wallenda compone la séptima generación del clan Flying Wallendas, un grupo familiar circense que realiza diversos tipos de acrobacias peligrosas desde principios del siglo XX. Este punto refuerza y justifica el hecho de que por sus venas corre la pasión por vivir este tipo de vértigo.
Los grandes momentos de Wallenda
La procedencia siempre ubicó a Nik en el mundo del equilibrio e hizo que realizara trucos de alto desempeño desde los 13 años. La perseverancia y el entrenamiento continuo fueron las claves para que varias de estas caminatas aéreas (que protagonizó sin arnés ni red protectora), provocaran más de un suspiro y rompieran varios récords.
En 2001, junto a otros siete miembros de su familia, formó parte de la primera pirámide de ocho personas en un cable suspendido en el Kurashiki Tivoli Park de Japón. Fueron cinco meses de práctica intensa que se concretaron un recorrido sincronizado en el cual se desplazaron ocho personas durante seis minutos a más de nueve metros de la superficie.
A mediados de octubre de 2008, caminó 76 metros sobre una cuerda de acero a 41 metros de altura en la zona céntrica de Newark, Nueva Jersey. Como si esto fuera poco, finalizada la caminata realizó el mismo recorrido en bicicleta sin cubiertas ni manubrio (que incluyó un mínimo desliz impresionante). Esta hazaña le valió un doble récord Guinness por el cruce más alto y más largo en una cuerda de acero sobre dos ruedas.
En 2011, Wallenda se propuso el desafío de cruzar por la soga los 30 metros que separan las dos torres del Condado Plaza Hotel en San Juan, Puerto Rico. Se trató de un momento especial porque su abuelo, Karl, había muerto en 1978, a causa de un desperfecto técnico, cuando trataba de cumplir con esa misma hazaña. Para esta reedición, realizó un cruce coreográfico y conjunto con su madre: comenzaron en extremos opuestos, y cuando se cruzaron Nik pasó por encima a Delilah para luego realizar un gesto en honor a su difunto abuelo.
Uno días después de su logro centroamericano, Wallenda estuvo en Branson, Missouri, colgado de un trapecio desde un helicóptero. Suspendido a 76 metros de altura, el acróbata se agarró de la vara con sus brazos, luego con sus piernas y finalmente con los dientes.
El acróbata y la fe
Más allá de la motivación y la tradición familiar, el temerario norteamericano reconoce que debe mucho de su crédito a la voluntad divina: se muestra agradecido porque, con su habilidad para la acrobacia, siente que Dios le abrió una puerta “que a otros no se les facilitó”.
“Las manos de Dios están presentes en cada paso que doy. Rezo y hablo con él para encontrar paz, así es como permanezco concentrado cuando las personas piensan que estoy por volverme loco con todo el proceso”, declaró antes de cruzar las Cataratas del Niágara.
Una vez completada esta gran proeza, Wallenda confesó haber “rezado todo el tiempo” durante el recorrido. “La Biblia dice que recemos sin parar, y yo siempre me encuentro orando”, describió el acróbata.
El nuevo gran cruce
En 23 de junio está marcado en el calendario de Nik Wallenda como otra oportunidad para escribir la historia del mundo equilibrista. En esta ocasión, surfeará el aire sobre el Gran Cañón: el plan ambicioso comprende un recorrido de casi 460 metros sobre las aguas del Río Colorado.
Con transmisión de Discovery garantizada, el evento televisado contará con la conducción de Willie Geist y Natalie Morales. El mismo Wallenda fue el encargado de anunciar a esta pareja de periodistas mientras caminaba por la cuerda floja en Nueva York hace casi dos meses.
Será una oportunidad para no perderse. ¿Qué opinas del Rey de la soga?






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