¿Sabías que las plantas juegan un papel importante en la planificación de las misiones de largo plazo que la NASA desea realizar en el futuro? Esto es así debido a que las mismas no sólo serían capaces de generar aire respirable o vapor de agua para las tripulaciones, sino que además podrían ser una gran fuente de alimento tanto en la Base Espacial Internacional como en las futuras colonias que tal vez un día el ser humano forme en Marte.
Para lograr que la vida vegetal crezca exitosamente fuera de la Tierra ya se han puesto en marcha distintos estudios que contemplan el desarrollo de sistemas incubadores que podrían llevarse en las expediciones o de invernaderos capaces de ser emplazados en otros planetas –el boom por estos días es soñar con Marte.
Pero lo cierto es que antes que nada deben ser investigados los efectos que los elementos extraterrestres pueden tener sobre el crecimiento de las plantas: específicamente la gravedad reducida –o inexistente- y la luz roja. Con el objetivo de develar estas incógnitas fue que la NASA y la Agencia Espacial Europea emprendieron el proyecto Seedling Growth, el cual fue diseñado para cumplir cuatro etapas.
En el experimento se estudiarán las plantas en tres niveles de gravedad distintos: el de la Luna, el de Marte y el de la Tierra.
Durante su primera parte, los investigadores se abocaron a estudiar el comportamiento de 1.500 semillas que fueron enviadas a la Base Espacial Internacional el pasado primero de marzo, en la misión SpaceX. Allí, fueron plantadas en pequeñas cámaras de cultivo dentro del módulo europeo Columbus, donde brotaron con éxito –aún estando bajo gravedad cero-, convirtiéndose en plantines con raíz y hojas pequeñas que, luego, fueron congelados.
Para registrar segundo a segundo el proceso de crecimiento, el mismo fue grabado por medio de cámaras de video de precisión.
Una vez que los plantines nacidos en el espacio estén de regreso en la Tierra, serán analizados genéticamente para estudiar su tasa de crecimiento celular. Por el momento, algunos hallazgos sorprendentes han emergido: “Normalmente en la Tierra, las plantas de semilla y flor no responden de una manera direccional a la luz roja. Sin embargo, descubrimos que estas plantas sí crecen hacia la luz roja en circunstancias de microgravedad”, explicó el doctor John Z. Kiss, profesor de biología de la Universidad de Mississippi y líder investigador del proyecto en el equipo de la NASA.
En el espacio las plantas pueden efectivamente mostrar caracteres escondidos que no se manifiestan en la Tierra.
Al respecto, la coordinadora de la NASA para el proyecto Seedling Growth Marianne K. Steele destacó que: “En la Tierra las hojas crecen hacia arriba y las raíces hacia abajo, y eso depende de la gravedad”. “Lo que estamos viendo ahora –continuó la científica- en esta primera fase, en ausencia de gravedad, es que las raíces tienen un patrón diferente: se curvan y se mueven en distintas direcciones”.
La importancia de este descubrimiento es que confirma que en el espacio las plantas pueden efectivamente mostrar caracteres escondidos que no se manifiestan en la Tierra, conocimiento que lleva al proyecto un paso más adelante en dirección hacia su objetivo final.
En las tres próximas fases del experimento se estudiarán las plantas en tres niveles de gravedad distintos: el de la Luna, el de Marte y el de la Tierra. Se estima que el mismo concluirá en 2015.
Fuente: Discovery
Fuente: Discovery




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