Cuentan los historiadores, que el Faraón Amenofis IV, allá por el 1305, en la era del antiguo Egipto, contaba con servidumbre especial para tratar sus pies. Evidentemente, sabía que para estar bien arriba, en su cabeza, era necesaria una buena base o mejor dicho un buen sostén.
Asimismo, la medicina China se ha encargado de estudiar, hace muchos años, la conexión que existe entre cada uno de nuestros órganos con cada pequeña área de algunas de las extremidades.
Un verdadero mapa
El dedo gordo, si está torcido hacia afuera significa que puede haber problemas en las vértebras cervicales, en la glándula tiroides o en el corazón. En cambio, si está muy inflamado o se presenta un fuerte dolor puede ser un aviso de gota (una enfermedad causada por el exceso de ácido úrico).
Otros dedos torcidos pueden estar indicando alguna deficiencia en los órganos de la cabeza o en los dientes.
El pie plano refleja o, mejor dicho, repercute en la incorrecta ubicación de la columna vertebral.
Pie cavo habla de problemas en el aparato respiratorio, el corazón, la vesícula biliar, las articulaciones de los hombros o el hígado.
La falta de vello en los dedos puede estar revelando un mal desempeño del aparato circulatorio. Debido a que la sangre que bombea el corazón no es capaz de llegar hasta las extremidades del cuerpo. Los vellos terminan por caerse y no vuelven a crecer.
Uñas en mal estado: si están gruesas o amarillentas estamos ante la presencia de hongos y se necesita un tratamiento. En tanto que si hay una protuberancia en el extremo podría existir una infección en los pulmones. Las uñas en forma de cuchara podrían marcar niveles bajos de hemoglobina, es decir, anemia. Cuando hay grietas es señal de que el cuerpo no está absorbiendo los nutrientes necesarios.
Pies inflamados: indican una mala alimentación y retención de líquidos, por lo general, esa persona está consumiendo ingredientes con mucho sodio.
Piel despellejada: puede hablar de unos cuantos problemas. Desde hongos, una mala hidratación o alimentación, falta de vitaminas A, E y C, una quemadura por haber pisado un suelo demasiado caliente, una alergia o una mala sudoración.
Olor fuerte: los pies tienen en su anatomía gran cantidad de glándulas sudoríparas y esa es la principal razón de su transpiración. El mal olor podría deberse a un calzado inadecuado que no lo deje respirar. Pero también influyen los cambios hormonales o las situaciones de estrés.
Heridas que no cierran: es importante hacer la consulta con un profesional porque podría ser una señal de diabetes.
Consejo final: es importante asearlos diariamente, cuidarlos, recortar las uñas, masajearlos, hidratarlos y, especialmente, cuando notamos que algo cambia de apariencia o no está en su correcta armonía, acudir a un especialista.




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